
Climatizamos piscinas en todo el país con bomba de calor. Evaluamos tu piscina, te decimos qué esperar en temperatura y en consumo, y dejamos el sistema funcionando.
En Uruguay el agua sin climatizar se disfruta de diciembre a febrero. El resto del año está ahí, llena, sin que nadie se meta.
Si vivís ahí todo el año, la piscina es parte del patio todo el año. Climatizada deja de ser una cosa de verano.
Si todavía estás planificando, conviene dejarlo previsto: la instalación eléctrica y la ubicación del equipo se resuelven mejor durante la obra que después.
No hace falta que la piscina sea nuestra ni que sea nueva. Se evalúa el volumen de agua y la instalación eléctrica que ya tenés.
Con una bomba de calor, que es lo que instalamos. No calienta el agua con una resistencia: toma el calor que ya hay en el aire y lo pasa al agua. Por eso gasta bastante menos que un calefactor eléctrico, y por eso el equipo va afuera.

Es el equipo que va en todas las piscinas que climatizamos. Se conecta al mismo circuito por donde ya pasa el agua hacia el filtro, así que no hace falta una instalación aparte.

Va de regalo cuando se suma la climatización, y no es un detalle: la piscina pierde la mayor parte del calor por la superficie, de noche. Taparla es lo que hace que climatizar salga barato en vez de caro.

El objetivo no es tener agua caliente en julio: es que la piscina se use en octubre, en noviembre y hasta bien entrado el otoño, que es cuando está linda y nadie se mete porque el agua está fría.
Cuánto sube la temperatura y cuántos meses ganás depende del volumen de tu piscina, de cuánto sol le da y de si se tapa. Eso lo vemos en la visita técnica, antes de que decidas.
Vemos cómo y cuándo usás la piscina para entender qué sistema te conviene.
Te mostramos opciones reales con consumo estimado y temporada esperada.
Coordinamos la obra con tiempos y alcance claros desde el inicio.
Te guiamos en el uso y revisamos el funcionamiento durante el arranque.
Antes de instalar, te explicamos qué temperatura es realista, en qué meses y qué consumo esperar. Sin promesas infladas.
Sí, no hace falta que la piscina sea nuestra ni que sea nueva. Lo que se evalúa antes es el volumen de agua, cuánto sol recibe, cómo la usás y si la instalación eléctrica soporta el equipo.
La que va en la propuesta es una bomba de calor de 10.5 kW. Se dimensiona según el volumen de la piscina, la exposición al sol y cuántos meses la quieras usar.
El equipo es de 10.5 kW, pero lo que gastás por mes depende de cuántas horas funcione, y eso lo define la temperatura que quieras y la época del año: en otoño trabaja más que en verano. En la propuesta te damos una orientación de consumo para tu caso antes de que decidas.
Sí, es lo mismo: dos formas de nombrar calentar el agua para poder usar la piscina fuera del verano. Nosotros lo hacemos con bomba de calor.
Si la piscina es nueva, durante la obra: la instalación eléctrica y la ubicación del equipo se resuelven mejor con el patio abierto. Si la piscina ya está, antes del cambio de temporada, para llegar con el agua lista a la primavera.
Sí, y mucho. La piscina pierde la mayor parte del calor por la superficie durante la noche. Sin manta, la bomba trabaja de más para recuperar a la mañana lo que se fue. Por eso la manta y el enrollador van de regalo cuando se suma la climatización.
A veces sí, depende de lo que tengas hoy. Se revisa antes de instalar, en la visita técnica, para que no aparezca como sorpresa a mitad de la obra.

Contanos cómo usás la piscina hoy y te orientamos con opciones realistas antes de avanzar.