Piscina de fibra o de hormigón: cuál conviene
La piscina de fibra llega terminada de fábrica y se instala en días; la de hormigón se construye en el lugar y permite cualquier forma, pero lleva semanas y da más trabajo de mantenimiento con los años. Si el terreno tiene acceso para la maquinaria y ninguno de los modelos de catálogo te queda chico, la de fibra resuelve mejor. El hormigón se justifica cuando necesitás una forma o una medida que no existe hecha.
La diferencia de fondo
Una piscina de hormigón se construye en tu casa: se excava, se arma la estructura, se hormigona, se revoca y se reviste. Cada una de esas etapas ocurre en el terreno y depende del clima, de los tiempos de fragüe y de la mano de obra disponible.
Una piscina de fibra se fabrica antes en un molde y llega a tu casa como una sola pieza terminada. En el terreno solo se hace el pozo, se asienta el casco, se conecta la hidráulica y se cierra el entorno. Por eso lo que en hormigón son semanas, en fibra son días.
Lo que más pesa a la hora de decidir
Cuándo conviene el hormigón
No siempre la fibra es la respuesta, y conviene decirlo. El hormigón es la opción correcta cuando necesitás una forma irregular que se adapte a un desnivel o a un jardín con una geometría particular, cuando querés una profundidad fuera de lo habitual, o cuando la medida que buscás no existe fabricada.
También es la salida cuando el terreno no tiene forma de recibir el casco: sin paso lateral suficiente y sin posibilidad de usar grúa, una piscina de fibra directamente no se puede instalar.
Cuándo conviene la fibra
Para la mayoría de las casas, la fibra resuelve mejor. Si querés una piscina familiar de medidas convencionales, tenés acceso al fondo y preferís tenerla funcionando esta temporada en vez de convivir con una obra durante meses, es la opción más lógica.
También pesa si no querés que la piscina se transforme en una tarea. Menos químicos, sin repintados y una superficie que se limpia más fácil son diferencias que se notan recién al segundo o tercer verano, cuando la novedad pasó.
Lo que no cambia entre una y otra
Hay cosas que no dependen del material y conviene tenerlas claras para comparar presupuestos de verdad. El equipamiento es el mismo en los dos casos: bomba, filtro, skimmer, inyectores e iluminación. El cuidado del agua también, porque el cloro y el equilibrio químico van igual.
Y en las dos, el trabajo de terreno define el resultado. Una excavación mal nivelada o un relleno mal compactado traen problemas después, sea cual sea el material del vaso.
Preguntas frecuentes
El casco de fibra de vidrio está pensado para durar décadas. En nuestro caso damos 10 años de garantía escrita sobre la piscina y la instalación completa, y 2 años sobre la bomba y el filtro Vulcano.
Una piscina de fibra se instala en 8 días de preparación más 4 días de obra. Una piscina de hormigón se mide en semanas o meses, según el tamaño, el clima y las etapas de fragüe.
La de fibra. Su superficie es lisa y no porosa, así que las algas se adhieren menos y el agua requiere menos químicos. Además no hay que repintarla, algo que el hormigón sí necesita cada cierto tiempo.
Casi siempre, pero hay que verificarlo antes. Se necesita un paso libre de aproximadamente 3 metros para ingresar el casco, según el modelo. Si no lo hay, se evalúa el uso de una grúa para cruzarlo por encima de la casa. Eso se define en la visita técnica, que es sin costo.
Sí. La climatización con bomba de calor funciona igual en ambas, porque trabaja sobre el agua y no sobre el material del vaso. De hecho el casco de fibra conserva algo mejor la temperatura que el hormigón.
Dentro del catálogo. Trabajamos con 11 modelos que van de 4.50 x 2.50 a 12.00 x 4.00 metros, con versiones rectangulares y romanas. Si necesitás una forma que no existe fabricada, el hormigón es el camino.
¿Querés saber qué opción entra en tu casa?
Contanos cómo es tu terreno y qué uso le querés dar. Te orientamos con opciones reales, y si avanzás, la visita técnica de evaluación es sin costo.
